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El Arte
Un relieve notable

El Defensor de Granada  diario político independiente Año XXVI Número 13349 – 1904 septiembre 17

En Granada, la vida de los artistas es muy difícil, y mucho más si se trata de artistas que comienzan su carrera. La pintura, la escultura, la música, las artes industriales, todas las manifestaciones de la vida del arte se desarrollan difícilmente; como plantas a las que falta el terreno propio, cuido y labor cariñosa.

Apenas si hay un artista que del arte viva solamente; y este ejemplo agota los impulsos de la juventud y  berra todo horizonte risueño.

Hay juventud de la que podrían esperarse días de gloria para nuestras artes; pero esa juventud, sin estímulos, sin medios para procurarse el pan de todos los días, tiene que relegar sus aptitudes ante la realidad de la vida práctica; acallar sus instintos de artista para procurarse, en un empleo o en un oficio ese pan diario, y, a veces, quebrar los símbolos y los útiles del arte ante la necesidad brutal y sin distingos del hogar pobre, de los mordiscos del hambre…

Entre esa juventud que se agita en vano estudiando sin medios; salvando ingeniosamente los obstáculos que se oponen a su desarrollo; haciendo arte a pesar y en contra de todo, cuéntase un joven escultor que desde muy niño atiende milagrosamente a las necesidades de su familia, y que ahora, para remedio de males, es soldado, y pronto habrá de incorporarse al ejército.

Me refiero a Navas Parejo, premiado ya varias veces en concursos y exposiciones y con aptitudes bastantes para llegar a ser un gran artista, si aquí hubiera corporaciones que de las artes y las letras se cuidaran y atendieran a ayudar y a enaltecer a los que en Granada estudian y quieren saber.

Como Navas es pobre, es claro, transcurrir á el tiempo que marca la ley, y si no se opera otro milagro en su difícil vida, en Marzo próximo cambiará el cincel por el fusil, y comenzarán las penalidades y quizá la miseria para su familia, que en el joven artista tiene sostén vigoroso.

Algún amigo, enterado de la verdad de la situación, aconsejó á Navas hiciera algunos relieves y estatuas para con el producto de su venta comprar la redención del servicio, ya que nuestras leyes no son tan previsoras que dan resueltos algunos casos en que el corazón debía mandar sobre todos los articulados de las leyes del país; pero el tiempo era corto, la intranquilidad del artista mucha, y más los deberes del trabajo que proporciona el diario sustento.

De todos sus proyectos tan solo uno ha podido realizarse. Es una verdadera obra de arte: en alto relieve muy hermoso y muy sentido que se titula La delicia del hogar, y que representa á una joven madre que se deleita en la contemplación de un bellísimo niño, rodeada de su familia. Corrección de forma, artística colocación de las figuras, delicadeza de pensamiento, justa expresión de los rostros y las actitudes, todo eso hay en el relieve; pero, ¿cómo hallar aquí quien á cambio de ese relieve, dé los puñados de billetes que se necesitan para librar á un hombre del servicio de las armas?…

Este es un problema más difícil de lo que parece, porque apremia el tiempo y la ley inexorable ni espera ni da excusa para cumplirla; de modo, que como hay que buscar una solución, á los amigos de Navas van dedicadas estas líneas, para que estudien de qué manera esa hermosa obra del artista pudiera convertirse en una redención del servicio de las armas.

¿Cómo se hace esto? En sorteo, en suscrición, buscando un recurso extremo. El porvenir de un artista y la vida de una familia honrada, bien merecen que se busque ese recurso.

Francisco de P. VALLADAR.

 

Una escultura religiosa

El Defensor de Granada. 10 de Mayo de 1907

Un numerosísimo concurso ha desfilado estos días por los salones bajos del Círculo Católico, donde ha estado expuesta una escultura religiosa, obra del joven y estudioso artista D. José Navas Parejo: la imagen del santo obispo de Hipona San Agustín, varón insigne de maravillosa inteligencia en que se sumaron de prodigioso modo desde la metafísica hasta la historia y el arte, desde la moral hasta las antigüedades y la literatura.

Muchos elogios ha merecido esa obra y su autor, modesto y laborioso granadino que desde casi niño trabaja con entusiasmo y fe dignos de más ancho campo que este, donde las indiferencias agestan las ilusiones, y la falta de ambiente artístico impide el desarrollo de los ideales modernos. Por eso, al que estudia y trabaja, y con escasos medios, como ese joven artista, debe de alentárselo, para que no siempre encuentren en su camino ojos que miran a cualquier parte y oídos que solo banalidades escuchan; para mantener en sus almas alguna ilusión que les ayude a seguir soñando en la vida del arte y la gloria.

La estatua es de madera y tiene mayor altura que la humana, pues ha de colocarse en uno de los grandes altares laterales de la capilla mayor de la iglesia de los Hospitalicos, residencia hoy de los padres Agustinos.

El artista ha representado al santo cuando ya era Obispo, (lo fue a los cuarentiún años de edad), y con sus libros y sus discursos maravillosos había aniquilado las heregías de su época. San Agustín viste las ropas obispales, sostiene el báculo en la mano izquierda y lleva en la otra el corazón inflamado por la fe, el amor y la caridad. Sírvenle de pedestal sus libros admirables, y tres bustos de herejes, que se revuelcan airados y confundidos…

La composición, en su delicado simbolismo, es artística, y se inspira hondamente en la vida y la obra trascendental de San Agustín; del portentoso autor de la Ciudad de Dios y las Confesiones. La cabeza del santo tiene mucho carácter y enérgica y vigorosa expresión. Tras de aquellos ojos africanos, se adivina que el pensamiento del artista o ha gozado de intuición justa, o ha estudiado con grave serenidad las obras y la vida del que dijo al concluir sus libros acerca de la Trinidad: “Señor Dios, Uno, Dios Trinidad, cuanto he dicho en estos libros de Ti, conózcanlo los tuyos, y si algo he dicho de mi cosecha, perdóname Tú y los tuyos…”

Se ha disentido mucho desde antes del siglo XV el cómo debe representarse al Santo Obispo de Hipona; hasta el punto de que el Papa Sixto IV tuvo que concluir duramente con las disputas que entre los canónigos y ermitaños agustinos se habían originado sobre si el traje del santo había de ser de canónigo o hábito de negra cogulla.

El P. Interior de Ayala en su curiosísimo libro "El pintor cristiano y erudito", trata hábilmente de estas cuestiones, y opina que a San Agustín debe pintársele así, lo mismo que Navas lo ha esculpido, con la diferencia de que el corazón debe de llevarlo en la izquierda mano, y en la derecha “aquella pluma que a manera de rayo o de espada, desenvainó contra los herejes, y que al mismo tiempo supo manejar con tanta destreza para amor y gloria de Dios”…

Entre los simbolismos que se han empleado para representar a San Agustín y a su obra admirable, el padre Interián combate uno, que, sin embargo, es poético y artístico: aquel en que se pintó a San Agustín revestido con ornamentos pontificales y meditando en el Misterio de la Trinidad, y teniendo a sus pies, sentado, al Niño Jesús, quien hablando con él y sacando con una concha agua del mar, la deposita en un pequeño hoyo abierto en la tierra. Interprétese este símbolo, como representación de la imposibilidad de encerrar en el entendimiento humano el Misterio de la Trinidad.

Uno mis plácemes a los que Navas ha recibido por su hermosa obra, que solo estará expuesta hasta esta noche.- V.

 

Artistas jóvenes.
Pepe Navas.

LA ALHAMBRA. REVISTA QUINCENAL DE ARTES Y LETRAS. AÑO X. Nº 234. 15 de Diciembre de 1907.

Ya he hablado varias veces del joven y laboriosísimo artista Pepe Navas, autor de preciosas esculturas religiosas, que como el “S. Agustín” que conocen los lectores de esta Revista (número 224 de LA ALHAMBRA), ha conseguido fama y renombre fuera de esta ciudad.
Navas es incansable para el estudio y el trabajo, y ha logrado en poco tiempo penetrar el espíritu y el misticismo de la escultura religiosa. 
Su última obra es el hermoso relieve que reproduce la lámina de este número. Es muy afortunada composición, inspirada en uno de los rasgos del héroe de la Caridad, del Santo Juan de Dios, honor y gloria de Granada, ciudad escogida por aquél para que fuera “su Cruz”…, 
Pobre el más rico que vistió de Cielo
Su espíritu evangélico divino,
Como le dice Lope de Vega en una de sus poesías.
He aquí el suceso en que se inspira el relieve, según relación de uno de los biógrafos del Santo: “Pasaba el bendito Padre por una calle con aquella ansia que ya le era inseparable, y advirtió un pobre enfermo, pero tan descolorido, amarillo, traspasado y flaco, que al parecer iba a soltar la respiración con el alma. No se detuvo el Santo en hacerle ni una pregunta, sino que cogiéndole por los brazos primeramente, y conociendo luego serle imposible andar por su pie, le cargó sobre sus hombros, con presteza, valor y afabilidad, procurando llevarle con el mayor cuidado al Hospital para que se curase”…
El grupo está bien compuesto y las figuras correctas de dibujo y sencillas y severas en el plegado de las ropas. La cabeza del Santo es muy hermosa; tiene la humilde y ardorosa expresión del ideal místico que a San Juan de Dios inspiraba en todos sus actos. El conjunto es plácido y severo; sencillo y elocuente, sin nada teatral ni efectista.
Para mí, este es el mejor relieve pensado y ejecutado por el joven artista. Mide 0,80 m. por 0,60 y es el original en barro. Su propietario, el opulento industrial y hacendado D. Manuel López Sáez, ha querido, con excelente criterio, conservar el original sin que se haga vaciado alguno, para no alterar ningún rasgo de la obra, tal como ha salido de las manos de su autor.
Realmente, y como dije hace algún tiempo con motivo de una de las últimas Exposiciones de arte, la Escultura progresa en Granada mucho más que las otras bellas artes, sus hermanas. Debiéranse proteger estas corrientes en beneficio de los escultores, y de las hermosas tradiciones artísticas de la patria de Alonso Cano.
Francisco de P. VALLADAR.

 

Artistas jóvenes
EL ESCULTOR NAVAS

La Alhambra. Revista quincenal de Artes y Letra. Año XIII. Nº. 288. 15 de Marzo de 1910

Ha trabajado y ha estudiado mucho en poco tiempo. En esta revista he reproducido obras suyas y he hecho notar con verdadera satisfacción que seguía atentamente las huellas de los grandes escultores granadinos: de Cano y sus discípulos; de los que consiguieron hermanar el misticismo de las esculturas góticas en el realismo y la severidad clásicas.

Recientemente, he visitado varios conventos para estudiar imágenes, y he visto obras interesantísimas, con las que podía ofrecerse a la consideración de los artistas un curso abreviado de estatuaria religiosa, en el que se demostraría de modo elocuente la trascendental influencia del insigne artista Alonso Cano, aunque haya críticos e historiadores que nieguen, en escultura y pintura, la Escuela granadina. Sería muy útil y provechoso ese curso abreviado, porque es el caso que, lentamente, sin que nadie se lo explique, ni casi se dé cumplida cuenta, la influencia extranjera, la que ha producido esa estatuaria moderna que ni evoca el severo espíritu místico de las esculturas de la Edad Media, ni el atrevido y mundano realismo de la decadencia del Renacimiento; la que ha conseguido para abaratar la producción, que se dude de si una imagen es de barro o de madera, -a tal extremo ha llegado el arte de la coloración de las estatuas,- se va infiltrando también en Granada, gracias a la importación de esculturas de catálogo.

Aquel artista modesto e inolvidable, que desde oscura y honrada pobreza llegó a ocupar dignamente una cátedra ganada en oposición honrosísima y un puesto en la Academia de Bellas Artes; aquel admirador entusiasta de las esculturas de Cano a cuyo estudio prolijo e inteligente dedicó su vida entera, aquel Morales, autor de hermosas imágenes y de prodigiosas restauraciones, logró infiltrar en los escultores que aprendieron a su lado el fervoroso culto que él profesaba al arte maravilloso de Cano y sus ilustres discípulos, los Mena y los Mora…, y sería muy triste que ese culto se perdiera y el industrialismo arrasara los gérmenes artísticos que aquí se han conservado, gracias a la buena voluntad de los escultores jóvenes.

Y hago estas advertencias, porque la importación de estatuaria religiosa va en aumento en Granada, a pesar de que entre otros muchos escultores jóvenes que trabajan y estudian, hay artistas de tantos merecimientos como Loizaga, Prados, Garnelo y Navas –éste autor de la estatuaria que reproduce un fotograbajo de este número de LA ALHAMBRA.- Es preciso detener la invación de esas imágenes que se piden con catálogo y cuyos precios osculan por el mayor o menor tamaño y la más o menos barata coloración. Aquí en la patria de Alonso Cano y de sus discípulos, es casi una profanación artística que debe de impedirse, colocar junto a una prodigiosa escultura de aquellos maestros una imagen que acusa en los menores detalles su procedencia de fabricación puramente industrial.

Y a los escultores jóvenes toca impedirlo, proponiéndose demostrar con sus obras, la inmensa distancia que separa el arte de la industria.

El “San Estanislao” de Navas es una escultura moderna, pero trae a la memoria los sencillos y severos orígenes de la estatuaria religiosa granadina. Hay mística expresión en el rostro del Santo y delicada belleza en el Niño Jesús. En todo conjunto, adviértese el respeto y la veneración al verdadero arte escultórico.

Navas es muy joven y estudioso y, seguramente, ha de perseverar en mantener la pureza de nuestro arte escultórico, que cuanto más conocido es en España y fuera de ella, más sorprende y enamora, porque representa la dichosa y feliz unión del ideal místico con la sencillez y realidad de la estatuaria clásica. –V.

San-Estanislao.jpg
 

OBRAS DE ARTE

Gaceta del sur, diario católico de información. Año III Número 663 - 1910 abril 14

Al conocido artista granadino don José Navas Parejo le fueron encargados directamente por los PP. Jesuitas de Loyola tres obras, otros tantos bajo-relieves que habían de adornar el altar y los muros del oratorio de la santa casa de Loyola.
Los asuntos impuestos han sido modelados con gran cuidado y arte por el señor Navas Parejo y luego fundidos en plata en dos afamados talleres de París y Barcelona. Para conocer la importancia de los trabajos del notable escultor granadino, basta con referir los asuntos de los mismos.
Representa uno de ellos a San Ignacio, cuando convaleciente todavía de las heridas que sufrió en el sitio de Pamplona, da las gracias al Señor, en la capilla de su palacio de Loyola, hoy convertida en oratorio de la santa casa de Loyola.
Acompañan al sabio fundador, sus hermanos, tíos, parientes, servidores y caseros del castillo, formando interesante e inspirado grupo, ante el modesto altar.
Los otros dos artísticos bajo-relieves son la representación de dos pasajes de la vida infantil del que fue más tarde fundador de la ínclita Compañía de Jesús.
El bautizo de San Ignacio, y éste cuando niño dando la primera lección a su padre, están las dos obras sentidas profundamente e interpretadas con gran soltura reveladora del genio artístico del señor Parejo.
Todas las figuras resultan bien colocadas, sin amaneramientos ni grupos amazacotados, destacándose por su importancia las principales que están tratadas de mano maestra, respondiendo la actitud de todas al asunto principal, interesante de suyo.
El primer bajo-relieve, lo fundió en plata la casa Mellerio, de París, y los otros dos fueron vaciados en el mismo metal en Barcelona en los talleres de Valero e hijo.
Según tenemos entendido ya se hallan estas obras colocadas el Loyola, pero los buenos artistas podrán admirar en la próxima exposición que se celebrará en nuestra capital, unas acabadas fotografías de gran tamaño, que dan idea, siquiera sea aproximada, de las bellezas que contienen estos preciosos bajo-relieves.
Felicitamos al señor Navas Parejo, para que siga el derrotero emprendido y que este nuevo triunfo sea vivo acicate para continuar sus artísticas tareas, que tantos días de gloria y fama han de proporcionarle.

 

EL SR. ARZOBISPO
En los talleres de Navas Parejo

Gaceta del sur  diario católico de información Año X Número 4244 – 1917 mayo 4

En los primeros días de la semana anterior, acompañado por el vicesecretario de Cámara, don Paulino Cobos, y el beneficiado don Jaime González Gaspá, hizo el Excmo. señor Arzobispo detenidas visitas a los talleres del reputado escultor don José Navas Parejo.

El objeto era conocer en conjunto el estudio del genial artista granadino, de quien vió muchas y buenas obras, y examinar especialmente el boceto de una gran lápida conmemorativa del tercer centenario del eximio P. Francisco Suárez.

El modelo, que será esculpido en mármol de Carrara de buena clase, es un éxito más del señor Navas y agradó mucho a Su Excelencia.

Después de no pequeños esfuerzos consiguió nuestro paisano proveerse de un bloque de la valiosa piedra, cuyas proporciones son 250 por 140.

La composición del boceto es de forma rectangular, sirviéndole de penacho el escucho de Granada y el del P. Suárez.

En el centro aparece, de medio cuerpo, la figura del gran filósofo, escribiendo.

A su izquierda, un ángel levanta sobre el busto la luz de la sabiduría mientras sostiene con la otra mano el libro en que el inmortal religioso va estampando sus pensamientos.

A la vez, pende de la mano del ángel el pergamino donde ha de grabarse la inscripción que determine la Junta organizadora del centenario.

La cartela es sostenida también por otro ángel que lleva la trompeta de la Fama. A la derecha aparece el escudo de nuestro venerable prelado, y en otro lugar, el emblema de la Compañía de Jesús.

El nombre de Navas nos revela de decir aquí que la obra de que tratamos es admirable por su inspiración, belleza de conjunto y finura y elegancia de trazado. Concepción artística que elogiarán tanto los granadinos como los congresistas españoles y extranjeros.

Plácemes hemos de tributar también al señor López Dóriga por su acierto al elegir al artista que había de ejecutar el propósito de la Junta. El boceto que hemos contemplado pone a Granada, en cuanto al arte, a la altura que le corresponde.

Durante las expresadas visitas, el señor Arzobispo y sus acompañantes apreciaron de modo práctico y satisfactorio las ventajas que ofrecen los trabajos escultóricos ejecutados en símil madera natural y que es preferida por cuantos conocen sus propiedades refractarias al fuego, inatacables por la polilla e insensibles a las influencias que determinan grietas y torceduras, además de la facilidad y firmeza con que se presta al dorado directo.
Vieron y elogiaron también, ya a punto de terminarse, unos magníficos pedestales de mármol, encargo de la Cámara de Comercio con destino al camarín de nuestra Excelsa Patrona.

 

UN AUTÓGRAFO DE SU SANTIDAD 
Navas Parejo y el arte cristiano

Gaceta del sur  diario católico de información Año X Número 4466 – 1917 diciembre 15

Nuestro querido amigo el laureado artista don José Navas Parejo, acaba de ser favorecido con una distinción especialísima por Su Santidad Benedicto XV, quien, a la vez que de este modo premia los grandes merecimientos de nuestro paisano, reconociéndolos y proclamándolos del modo más honroso, patentiza su gran amor al arte cristiano y el entusiasmo con que lo fomenta.

Uno de los días de su estancia en Roma, donde le acompañaban el ilustrísimo señor don Luis López Dóriga y el vicesecretario de Cámara don Paulino Cobos, y aprovechando la audiencia privada que le fue concedida, nuestro venerable Prelado ensalzó a Su Santidad las bellezas artísticas y naturales de Granada, y el espíritu profundamente religioso de los granadinos.

No dejó de mencionar los progresos que aquí se efectúan en los órdenes intelectual y artístico.

Al efecto, informó al Papa, sintéticamente, pero con la intensidad de su gran entusiasmo, de la magnificencia que revistieron los actos conmemorativos del III Centenario del eximio Padre Suárez, a los trabajos del ilustre presidente don Luis López Dóriga, notoria importancia mundial.

El Excmo. señor Arzobispo informó al Pontífice del triunfo que obtuvo nuestro artista el señor Navas Parejo, autor de la hermosa lápida de mármol, conmemorativa del venerable Suárez, solemnemente descubierta en la fachada de la Curia, y le habló también de los continuos éxitos de nuestro paisano en sus grandes talleres de escultura religiosa.

El Papa oyó atentamente, dando señales de complacencia y consuelo, el relato del señor Arzobispo, quien le pidió la bendición apostólica para los referidos talleres y su laureado director.

Entonces, Benedicto XV, con paternal cariño, tomó de la mesa de su despacho una hermosa fotografía suya y la dedicó a nuestro estimado amigo, escribiendo en ella, en castellano, las siguientes palabras:

“Que Dios bendiga a nuestro amado hijo don José Navas Parejo y a toda su familia para que todos sigan favoreciendo el arte cristiano. Roma y 4 de Noviembre de 1917. Benedictus, PP. XV. (Rubricado).”

Dicha fotografía fue entregada al excelentísimo señor Arzobispo, quien a su regreso a esta ciudad y al recibir la bienvenida del señor Navas, trasladó a éste tan importante documento, con la advertencia de que son muy pocos los que alcanzan distinción tan elocuente y honrosa.

Nuestro paisano, altamente reconocido por la extraordinaria merced de que era objeto por mediación del Prelado, dio a éste las más expresivas gracias y la seguridad de su inquebrantable adhesión, ofreciéndole dos grandes fotografías de la lápida del P. Suárez, una para Su Santidad y otra para el Colegio Español en Roma.

Por nuestra parte, felicitamos una vez más al señor Navas, cuyos triunfos nos enorgullecen. En de ahora, que consideramos el mayor de todos, es justa recompensa a su laboriosidad y talento, al acierto con que ha demostrado, dentro y fuera de España, que entre nosotros, en la bella Granada, hay artistas capaces de obtener legítima gloria en las más difíciles empresas.

 

NAVAS PAREJO
El triunfo de un artista

Gaceta del sur  diario católico de información Año XIII Número 5483 – 1920 diciembre 30

Recogíamos días pasados los elogios que en justicia se tributaban al magnífico busto de S. M., esculpido en mármol y jaspe procedente de las canteras descubiertas en Sierra Nevada por el señor duque de San Pedro de Galatino, y expuesto en uno de los escaparates de En Buen Tono.
La admirable escultura fue encargada por S.M. al duque de San Pedro, y ejecutada por nuestro laureado paisano don José Navas Parejo.
El triunfo de éste ha sido rotundo, como para envanecer al artista, si a Navas Parejo le dejara su gran modestia hueco para la vanidad, y para envanecer a Granada, que ve a uno de sus hijos llegar a los puntos más altos que pueden alcanzar el trabajo y el genio.
Confirma cuanto decimos una carta del Mayordomo mayor de Palacio, señor marqués de la Torrecilla, dirigida al señor duque de San Pedro, expresándole que nuestro paisano tiene a su disposición en la intendencia general la cantidad pedida por su obra.
En cuanto a ésta, añade que S. M. se dignó aceptarla y “ha admirado mucho su factura y su mérito”, deseando que se haga una ligerísima modificación que en nada afecta a lo esencial.
También ha recibido el duque de San Pedro una carta del Caballerizo mayor de S. M., señor marqués de Viana, confirmándole su deseo de que encargue al señor Navas un busto idéntico al instalado en la Cámara regia.
Ambas cartas se hallan redactadas en los términos más cariñosos para nuestro paisano, de cuyo trabajo se emiten los más lisonjeros juicios.
El señor marqués de Viana recomienda el mayor cuidado en la elección del bloque en que haya de esculpirse el busto encargado por él, “para que la magnífica obra y el parecido asombroso que ha sacado, no padezcan”.
El señor Navas telegrafió a la mayordomía mayor de Palacio dando las gracias al Rey por la buena acogida dispensada a su obra.
En el mismo sentido telegrafió al señor marqués de la Torrecilla.
En su consecuencia, y atendiendo el deseo del Monarca, irá Navas Parejo a Palacio en la segunda quincena del mes próximo.
Para esa fecha habrá ultimado el encargo del Caballerizo mayor y lo llevará a la corte.
La simple exposición de estos hechos nos releva de toda frase encomiástica.
Únicamente queremos decir, porque sentimos la necesidad de expresarlo, que el gran triunfo de Navas nos enorgullece como amigos y como paisanos. Es el nuestro un orgullo noble, patriótico. Nuestro cariño a Granada hace que sintamos alegría cuando un artista granadino vence.
Y Navas ha vencido una vez más, llevando su laureada firma a las esferas más altas.

 
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